MONTEVIDEO.- Las Fuerzas Armadas de Uruguay empezaron ayer a recoger la basura acumulada en las calles de Montevideo, como consecuencia de una huelga que lleva a cabo el gremio de los trabajadores municipales. La intervención militar fue resuelta por el gobierno uruguayo, que decretó la esencialidad del servicio de recolección.

El director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia (Alcaldía), de Montevideo, Juan Canessa, explicó: "lo que hemos acordado con el Ministerio de Defensa es darle una serie de puntos donde se ha generado concentración de basurales para que (los soldados) hagan tareas de levante". Así las cosas, efectivos del Ejército se hicieron cargo de limpiar 44 puntos de la ciudad, la Fuerza Aérea, 16, y la Armada Nacional, los restantes 16. A su vez, el sindicato de los empleados municipales (Adeom) emitió una declaración en la cual repudió el uso de efectivos militares para levantar la basura. "Reiteramos la resolución histórica de nuestro sindicato de no trabajar con integrantes de las Fuerzas Armadas o policiales dentro de las instalaciones municipales", se lee en el texto. Días atrás, las autoridades de Montevideo, capital uruguaya donde vive la mitad de los cerca de 3,3 millones de habitantes del país, decretaron la esencialidad del servicio alertados por un posible riesgo sanitario, lo que obliga a los trabajadores a cumplir sus funciones. "Se está haciendo un plan de contingencia a los efectos de eventualmente atacar los puntos que sean considerados como peligrosos focos contra la salud", explicó el ministro de Defensa, Luis Rosadilla.

Adeom mantiene un largo conflicto con la intendencia de Montevideo por reclamos salariales, que se agravó desde la semana pasada. Contenedores desbordados de basura, calles con bolsas de desperdicios y recipientes de plástico son imágenes que se repiten en varios de los barrios de Montevideo, e incomodan a turistas y a vecinos. El gobierno, el segundo consecutivo de izquierda en la historia del país, enfrenta una escalada de conflictividad laboral en la que varios sindicatos tomaron posturas radicales. La histórica cercanía ideológica entre los sindicatos y el partido gobernante, Frente Amplio, no ha sido suficiente. (Reuters-Télam)